Estudio revela que el sobrepeso ha adelantado la pubertad en las niñas de colegios públicos

CARMEN RODRÍGUEZ FRÍAS

Eloísa Díaz, la primera médico chilena, registró en 1888 que las santiaguinas tenían su primera regla a los 16 años, en promedio. Hoy, ese evento del desarrollo, conocido como ‘menarquia’, se da en las capitalinas a los 12,7 años.

Este adelanto en la edad de la menarquia ha sido sostenido en el tiempo, tanto en Chile como en el mundo, y se asocia a una mejor alimentación y condiciones de vida. Sin embargo, un reciente estudio de científicos del Instituto de Investigación Materno Infantil (IDIMI) de la Universidad de Chile mostró que el adelanto en la edad de la primera regla está siendo más acelerado en las niñas de colegios públicos, provenientes en su mayoría de estratos socioeconómicos medios y bajos.

El estudio se hizo en 1.302 escolares santiaguinas de entre 7 y 19 años, abarcando a 668 niñas de colegios públicos y a 634 de colegios privados. Ambos grupos mostraron una diferencia de medio año en la llegada de la primera regla. Las de colegios privados la tenían en promedio a los 13 años, cifra que corresponde a las investigaciones de las últimas tres décadas. Pero las de liceos públicos tenían su primera menstruación, en promedio, a los 12,5 años.

El factor que hizo la diferencia en ambos grupos fue el mayor sobrepeso y obesidad que mostraron las niñas de colegios públicos (ver cuadro), explica la endocrinóloga infantil Ethel Codner, miembro del equipo investigador. “Hicimos un análisis estadístico y, al corregir el factor del peso, las edades de la menarquia eran idénticas en ambos grupos”, señala.

Los datos vienen a confirmar que el exceso de grasa corporal puede provocar un adelanto de la pubertad. Y éste es uno de los riesgos del sobrepeso y la obesidad en las preadolescentes, además de las enfermedades asociadas, como la diabetes, la hipertensión o los problemas de colesterol.

Crecimiento en riesgo

“De las niñas que están teniendo su pubertad en forma adelantada, hay un grupo que debe ser tratado porque corren los riesgos de una pubertad precoz: cambios anímicos antes de tiempo y cierre de los cartílagos de crecimiento de los huesos, lo que puede comprometer su estatura final”, dice Ethel Codner.

La pediatra y endocrinóloga Francisca Ugarte explica que “el período de mayor crecimiento de las niñas ocurre desde que se inicia su desarrollo mamario hasta que les llega la menstruación; después crecen un poco más pero a un ritmo mucho menor”.

En los niños varones, la obesidad -más que el sobrepeso- también puede llegar a afectar la pubertad. “En algunos la acelera y en otros la retrasa”, indica Pascuala Urrejola, pediatra y especialista en nutrición de la Universidad Católica.

Esto se suma a una serie de motivos que hacen importante tratar el sobrepeso en los preadolescentes, señala Francisca Ugarte, jefa de la unidad de Endocrinología Pediátrica de la Clínica Alemana.

Pero cuando no hay una franca obesidad, muchas veces los padres no logran advertir que “los kilitos de más” de la hija o el hijo pueden ser motivo de consulta médica.

Pascuala Urrejola recomienda mantener el control pediátrico anual de los hijos después de los 4 años, para así poder seguir chequeando el peso y la talla, y descartar cualquier riesgo de patología.

Las medidas con las que se trata el sobrepeso en niños y preadolescentes tienen que ver con “educar en hábitos saludables”, concuerdan las doctoras Ugarte y Urrejola.

Cómo abordarlo

“Hay que aumentar la actividad física y evitar el sedentarismo, y poner el énfasis en una alimentación saludable, evitar el azúcar y las grasas”, dice Pascuala Urrejola.

Francisca Ugarte enfatiza que “se trata de volver a una alimentación normal, de cuatro comidas al día, pero que sean equilibradas y con las porciones adecuadas” (ver recuadro).

Corrigiendo hábitos, eliminando las golosinas a deshora y la comida chatarra, “los niños logran bajar de peso”, afirman las doctoras.

En este tema, la educación es clave. Y es lo que podría explicar que en los colegios públicos se encuentre a más niñas con sobrepeso y obesidad que en los privados. “En la medida en que las personas están más informadas, tienen más conciencia de la prevención en salud, y se van a preocupar de hacer más ejercicio o de tener una alimentación más sana. En todos los países se observa que, a mayor educación, menor sobrepeso”, afirma la doctora Ethel Codner.

> Más que dieta, hay que ordenarse

Para que una preadolescente supere su sobrepeso, los médicos especialistas recomiendan que, además de aumentar la actividad física, ordene sus hábitos alimentarios, manteniendo las cuatro comidas diarias, pero de un modo equilibrado y con cantidades moderadas.

DESAYUNO
Leche descremada sin azúcar, con algún saborizante light. Cereales con más fibra y menos azúcar, o media marraqueta con quesillo, palta o jamón de pavo.

COLACIÓN
Frutas o yogurt.

ALMUERZO
Carne sin grasa acompañada de hidratos de carbono (arroz, pastas), pero en porciones moderadas, y ensaladas.

HORA DEL TÉ
Lo mismo que al desayuno.

COMIDA
Parecido al almuerzo, pero más liviano y privilegiando ensaladas.

LÍQUIDOS
Tomar agua. Evitar las gaseosas o los jugos con azúcar.

Fuente http://diario.elmercurio.com/2008/03/07/vida_y_salud/sociedad/noticias/06A87C5E-97B6-4F70-B69B-6F1C8779657B.htm?id=%7B06A87C5E-97B6-4F70-B69B-6F1C8779657B%7D

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